ENTREVISTA A MANUEL ZAMORA NEGRILLO DIRECTOR DEL SECRETARIADO DIOCESANO DE HERMANDADES
Y COFRADÍAS DE BARCELONA
Entrevista a Manuel Zamora Negrillo, Director del secretariado Diocesano de Hermandades y Cofradías de Barcelona
por Francisco Molina Muñoz
Director de Padul Cofrade
24 de noviembre de 2025
Manuel, tú llevas décadas tejiendo el mapa cofrade de la Archidiócesis de Barcelona y hoy lo haces como director del Secretariado Diocesano de Hermandades y Cofradías.
¿En qué momento nace, concretamente, la idea de culminar el Año Jubilar de la Esperanza con esta Procesión Jubilar de las Esperanzas y cuál ha sido tu papel personal en ese “clic” inicial que hace que el proyecto pase de la intuición al papel?
A principio de año un grupo de jóvenes pertenecientes a hermandades bajo la advocación de la Esperanza, empezaron a mover el tema para hacer un acto conjunto. En un principio se habló de realizar una especie de concentración y acabar con misa, incluso se barajó la posibilidad de hacerlo fuera de Barcelona, al final hablando con ellos exploramos la posibilidad de hacer algo más potente y hemos acabado programando la procesión del día 29.
En las informaciones previas has insistido en que no queríais “un jubileo de las cofradías para las cofradías”, sino cerrar el Jubileo en la calle, con cuatro pasos y cuatro bandas, buscando a quien aún no se ha enterado de que puede ganar el jubileo.
Si bajamos eso a lo concreto, ¿qué decisiones de recorrido, horarios, ubicación de la oración en la Merced, o incluso de configuración del cortejo, responden a esa intuición pastoral tuya?
Prácticamente todo está pensado para que tenga la mayor repercusión, desde el horario hasta el recorrido. Un sábado a la tarde con el inicio de la campaña de navidad y recorriendo algunos de los puntos comerciales más fuertes de la ciudad, está claro el acto va a tener resonancia. Resonancia que ha de ir acompañada de iniciativas que le den contenido pastoral como son el reparto de panfletos en diferentes idiomas que expliquen el sentido del año jubilar, o el propio acto en la Plaza de la Merced, donde habrá oportunidad para confesarse y ganar el jubileo ese día o los siguientes.
La procesión va a reunir a las dolorosas de la Esperanza Macarena de Barcelona, la Soledad de Badalona, la Esperanza de Mataró y la Esperanza Macarena de Cornellà, cuatro advocaciones y cuatro realidades muy distintas dentro de una misma Archidiócesis.
¿Cómo se gestó esa “selección” de imágenes y qué lectura haces tú de que sea precisamente la Esperanza la que vertebre esta geografía cofrade desde Barcelona hasta el Barcelonès Nord y el Maresme?
Podemos decir que la selección fue natural, no había mucho que pensar. El Jubileo estaba dedicado a la Esperanza, por tanto, se trataba de reunir a todas las imágenes de la Esperanza pertenecientes a Hermandades y Cofradías de la diócesis.
Quiero resaltar el comportamiento ejemplar de las cuatro hermandades, desde el Secretariado somos conscientes de las diferentes formas de procesionar que representa cada hermandad, del problema de trasladarse de sus lugares de origen al centro de Barcelona pero todo se va superando gracias a la tremenda disposición que están mostrando las cuatro hermandades que están teniendo una actitud ejemplar.
Uno de los momentos más fuertes del guion será, sin duda, la llegada a la basílica de la Merced: la patrona de la ciudad saliendo a las puertas para recibir a las cuatro Esperanzas y presidir la oración junto al cardenal Omella.
¿Qué quieres que quede grabado en la retina —y en la memoria de fe— de quien contemple esa escena, tanto del cofrade que viene ex profeso como del barcelonés que se lo encuentra “por sorpresa” paseando por el centro?
Aunque externamente muchos se quedarán con que la procesión es un momento histórico para el mundo cofrade de la diócesis, a nivel pastoral me gustaría se recordara como un momento de comunión entre las hermandades bajo el manto de la Patrona y con la esperanza como guía.
Recordemos que además de las cuatro hermandades que procesionas sus imágenes, procesionaran representaciones del resto de hermandades de la diócesis por tanto el sentido de comunión será muy presente y creo eso ayuda a fomentar la diocesaneidad de todos los que conformamos la iglesia que camina en Barcelona, representada en el acto por su pastor el cardenal Omella y que mejor lugar para expresarlo que la Merced.
En la entrevista con El Debate hablabas de las cofradías como el ejemplo más claro de Iglesia en salida y defendías que hay que salir “a bombo y platillo, sin complejos y a mucha honra” en una ciudad donde muchas veces el cristiano tiende a esconderse.
¿Cómo se vive, desde dentro de la organización, ese equilibrio entre el deseo de hacer ruido por el Evangelio y la sensibilidad de una Barcelona plural, muy secularizada, pero que sigue conservando un poso cofrade que tú conoces mejor que nadie?
Los que cada año procesionamos por Barcelona, estamos acostumbrados a vivir las procesiones en la ciudad y la experiencia es gratificante. Es cierto que es una ciudad plural y muy secularizada pero también es cierto que en general es una ciudad respetuosa y en buena medida curiosa, con lo cual con su presencia enriquece todo lo que se hace.
Como cristianos estamos obligados a hacer apostolado y las cofradías tenemos la vocación de hacerlo en la calle, por tanto, es normal que aprovechemos todos nuestros recursos, como son el cortejo, la música etc. para difundir el mensaje evangelizador, en este caso de “Esperanza” a todos los que nos ven.
Coordinar una procesión con cuatro pasos, cuatro bandas, hermandades de distintas poblaciones, recorrido por el centro, presencia del arzobispo, dispositivos de seguridad, permisos civiles… no es precisamente sencillo.
Desde tu responsabilidad en el Secretariado, ¿qué ha sido lo más complejo de encajar en este “puzzle” y qué te ha sorprendido —para bien o para mal— de la respuesta de las propias cofradías y de las instituciones de la ciudad?
Está claro lo más difícil de encajar son las distintas sensibilidades de las hermandades que procesionan, no sólo las que llevan sus imágenes sino también las que acompañan con sus varas y estandartes, muchas de ellas de gloria. Ha habido que tejer un programa y un discurso que resulte amable a todas.
Antes he dicho que resultaba muy gratificante ver la actitud de las cuatro hermandades, en estos tiempos no es habitual ver como una persona o colectivo antepone el interés común al particular con tal de obtener el mejor resultado y eso ha ocurrido en los preparativos y espero siga ocurriendo hasta que se encierre la última imagen. Sólo por eso ya ha valido la pena de programar este acto.
Habéis anunciado que se repartirán folletos en varios idiomas explicando qué es un jubileo y que, de algún modo, esta procesión quiere ser ese “jubileo coche escoba” que recoja a quienes aún no han vivido el Año Jubilar de la Esperanza. Si tuvieras que resumir en un par de frases el mensaje de esos folletos para alguien que no pisa una iglesia desde hace años, ¿qué le dirías que está en juego esa tarde del 29 de noviembre al cruzar la puerta de la Merced o al simplemente dejarse alcanzar por la procesión?
Qué se deje llevar. Le invitamos a disfrutar de la gracia del jubileo. Un tiempo de gracia que queremos compartir con ellos, allí encontrarán como ganarlo y si así lo desean que sepan tienen hasta el 6 de enero para cumplir con los requisitos y obtener la indulgencia plenaria.
La víspera, el 28 de noviembre, habrá misa de acción de gracias y pregón en San Agustín a cargo del periodista sevillano Antonio Silva, que también tiene una larga trayectoria en el mundo cofrade.
¿Por qué pensasteis en él para poner voz al anuncio de la Procesión Jubilar de las Esperanzas y qué tono esperas de ese pregón en una Barcelona que mira muchas veces a Sevilla como referencia, pero que tiene su propio acento cofrade?
Antonio Silva, además de ser periodista es cofrade y cofrade de la Esperanza de la O, ya en el año 1993 pronunció el pregón de las Esperanzas de Sevilla. Esta mezcla de cofrade de las Esperanzas con experiencia en pregonarlas y su condición de periodista fue lo que nos movió a elegirlo, pues que mejor noticia puede darnos un periodista que la Esperanza.
Os animo a todos a asistir el día 28 de noviembre a las 20 h en la parroquia de San Agustín de Barcelona al pregón de Antonio Silva, seguro seré el preámbulo perfecto a la procesión del día siguiente.
Ciudades como Sevilla, Málaga o Valladolid ya han celebrado procesiones magnas en el marco de este Año Jubilar de la Esperanza, y Barcelona se suma ahora a ese mapa común de celebraciones.
Desde tu perspectiva de “puente” entre la tradición andaluza y la realidad catalana, ¿qué rasgos propios crees que va a aportar Barcelona a este ciclo de magnas y qué te gustaría que las otras diócesis descubrieran de la Iglesia cofrade barcelonesa a través de esta jornada?
Más de los que pensamos. Si tomamos como ejemplo la ciudad de Barcelona, actualmente procesionan cuatro hermandades en Semana Santa, dos recientes de estética andaluza y otras dos, una del S. XVI y la otra, aunque refundada es de 1700. La convivencia de estilos hace que se mezclen y finalmente se crea un estilo propio que se aprecia mucho en la forma de moverse y distribuirse las filas y también la incorporación de actos más litúrgicos en el discurrir de la procesión. Todo está condicionado por que inconscientemente las hermandades y cofradías adaptan su forma de enviar el mensaje al lugar y las gentes que lo recibirán.
Y termino con algo más personal: después de tantos años implicado en consejos, congresos, encuentros de jóvenes cofrades, presidencias y ahora la dirección del Secretariado, esta Procesión Jubilar de las Esperanzas te llega con 61 años, desde Santa Coloma y con una biografía marcada por la palabra “Esperanza” en muchos sentidos.
¿Cómo la estás viviendo tú interiormente, qué te remueve de tu propia historia cofrade y qué frutos sueñas para el día después, cuando los pasos estén guardados, pero el Jubileo continúe latiendo en la Archidiócesis?
Aunque intento no exteriorizarlo para ayudar a no aumentar nervios, lo cierto es que para mi en buena medida es un reto llevar la diócesis a acometer un acto de esta envergadura. Estoy convencido que de estos grandes acontecimientos se pueden obtener grandes frutos y eso es lo que me ha motivado a mí y a todos los implicados a trabajar en este proyecto.
Ojalá sepamos dar a Barcelona un acto que sea recordado durante mucho tiempo, no sólo por su puesta en escena sino también por haber tocado los corazones de todo, pero de manera especial, de los que viven la fe desde un punto de vista más alejado o incluso desde la increencia.