ENTREVISTA A MIGUEL ÁNGEL SOTOHERMANO MAYOR DE LA PONTIFICIA Y REAL HERMANDAD DE JESÚS DEL GRAN PODER Y MARÍA SANTÍSIMA DE LA ESPERANZA MACARENA DE BARCELONA
Entrevista a Miguel Ángel Soto, Hermano Mayor de la Pontificia y Real Hermandad de Jesús del Gran Poder y María Santísima de la Esperanza Macarena de Barcelona
Miguel Ángel, este año estáis de cumpleaños, 60 años de historia. En su momento fuisteis la única cofradía que procesionaba en la diócesis, se puede decir que fuisteis la única llama que mantenía la esperanza de un posible resurgir de las cofradías en Barcelona. El próximo 29 de noviembre serán 4 las Esperanzas que procesionarán en Barcelona ¿De alguna manera este hecho justifica la travesía en solitario que hicisteis a principio de los 70?
En los años 70 cuando los gremios y algunas cofradías dejaron de procesionar con sus Santos, fuimos los únicos que decidimos mantenernos firmes en la tradición. Gracias al esfuerzo y la valentía de muchos hermanos —algunos de los cuales ya no están con nosotros— logramos seguir mostrando nuestras imágenes en las calles de Barcelona, llevando así el culto popular a través de la tradicional procesión del Viernes Santo.
Quizás esa perseverancia, año tras año, refleja nuestro deseo de dar testimonio de fe y de seguir construyendo una auténtica vida de hermandad entre todos. Muestra de ello son los 60 años que celebramos, que son el resultado de esa constancia y de la ilusión que nos ha sostenido incluso en los momentos más difíciles.
El año está siendo intenso y diría que histórico para vosotros, celebración del 60 aniversario, salida extraordinaria del Gran poder en octubre y ahora salida extraordinaria de la Macarena ¿Cómo van los preparativos?
La verdad es que está siendo un año intenso y muy especial para nuestra Hermandad. Inicialmente quisimos celebrar el 60 aniversario el 14 de mayo, pero debido al fallecimiento del Santo Padre, se pospuso al 14 de septiembre, cuando finalmente pudimos conmemorar el aniversario fundacional de nuestra corporación.
Muchos hermanos deseaban una procesión extraordinaria, pero por los elevados costes decidimos realizarla únicamente con el paso de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, el pasado 26 de octubre. Sin embargo, la lluvia no nos permitió salir a la calle, y tras más de una hora de espera, realizamos una sencilla pero emotiva procesión dentro del templo.
Ahora afrontamos un nuevo reto con la salida extraordinaria de las Esperanzas. La Virgen de la Esperanza Macarena procesionará en el paso del Gran Poder, algo nunca visto en Barcelona. Esto requiere un gran trabajo de adaptación, muchas horas de dedicación y coordinación, pero contamos con hermanos muy comprometidos, y tengo plena confianza en que lo lograremos.
El hecho de ser anfitriones es un plus de trabajo pero a la vez hace que lo estéis viviendo aún más. ¿Cómo se está percibiendo en la hermandad y en la parroquia esta convocatoria? ¿Nervios, ilusión, etc.?
Evidentemente hay nervios, pero también mucha ilusión. Desde el primer momento, tanto el Padre Faustin como el Padre Michael acogieron con entusiasmo la idea de que las cuatro Esperanzas salieran desde la Parroquia de San Agustín. Se han volcado por completo para facilitar los espacios y todos los recursos necesarios.
Por supuesto, sentimos una gran responsabilidad: al salir desde nuestro templo canónico queremos que todo esté perfecto, que la organización esté a la altura y que todas las hermandades participantes puedan vivir una experiencia fraterna y ejemplar. Nuestra meta es que Barcelona vea una procesión ordenada, solemne y profundamente devocional.
Un año tan intenso sólo es posible llevar a cabo con mucha implicación de los hermanos ¿tienes la sensación de que se está transmitiendo que la hermandad está viviendo un muy buen momento?
Sí, sin duda. Desde que el paso del Gran Poder comenzó a salir a hombros, se ha incorporado una nueva generación de costaleros, muchos de los cuales se han hecho hermanos, y también sus familias. Eso ha aportado un aire nuevo, una energía renovada.
Estamos viviendo un momento de crecimiento, con nuevas altas de hermanos y proyectos que ilusionan. Uno de nuestros próximos objetivos es poder ver, en un futuro, a la Esperanza Macarena procesionar también a hombros, como lo hace ya el Gran Poder. Hay mucho por hacer, pero el entusiasmo es contagioso.
¿Qué esperas de la procesión de las Esperanzas y que recuerdo te gustaría quedara de ella?
Espero, ante todo, que todo transcurra como hemos planificado, con la colaboración y el espíritu fraterno de todos los implicados. Será una procesión que, sin temor a exagerar, podría calificarse de magna, por su magnitud y por el significado que tiene para la ciudad y para la Archidiócesis de Barcelona.
Deseo que las calles se llenen de fieles, curiosos y visitantes, y que este acontecimiento sirva como una verdadera catequesis popular, testimonio vivo de fe y de unidad entre hermandades.
Me gustaría que quedara en el recuerdo como un día histórico, en el que todos trabajamos con un mismo fin: realzar la imagen de la Esperanza, precisamente en el año en que el Papa Francisco, con su bula Spes non confundit (“La esperanza no defrauda”), nos invita a redescubrirla como fuerza que transforma y une. Ojalá esta procesión ayude a muchos a reencontrarse con esa esperanza, con la misericordia de Dios y con el deseo de construir un mundo más justo.